Es realmente alarmante la situación de inseguridad que agobia a todos los venezolanos. A diario observamos con dolor como innumerables familias son tocadas por el hampa, padeciendo el calvario de perder a uno o varios miembros de la familia.
En otros casos, se confronta la grave situación de que quien ha sido abaleado o acuchillado por los hampones, queda permanente o temporalmente inválido, en esa condición, es difícil tener una vida activa, lo cual repercute en el acontecer diario de la familia, sin tomar en cuenta que también los heridos padecen las graves carencias del hospital o puesto asitencial, a donde lleguen en busca de salvar su vida o curar las heridas.
Las cifras de muertos durante los 15 años de revolución son abismales. Más de 160 mil muertos son el cruel testimonio de la incapacidad, inoperancia e insensibilidad de este gobierno, que ha sido incapaz de atacar este terrible flagelo con la dureza y rapidez que el caso amerita.
Son decenas de miles las familias que han perdido un familiar en manos del hampa. Son decenas y más decenas de miles los niños huérfanos de padre o madre. Son miles y miles las madres y esposas que lloran la muerte de un ser querido.
Venezuela se está desangrando con estos terribles ataques de los criminales y mayoritariamente, son jóvenes las principales víctimas que a diario engrosan las páginas de los diarios y las estadísticas de las morgues y cementerios.
En Barinas, pululan los atracadores, sicarios, secuestradores, violadores, rateros y ladrones de carros y casas, sin que se sienta la mano dura del gobierno. Las alcabalas móviles son poco efectivas, pues los ladrones las detectan rápidamente y evitan pasar por ellas. También la efectividad se reduce pues los agentes de la ley se dedican más a hablar entre ellos, o chatear por el celular, que a cumplir su misión en la alcabala asignada.
La población vive amenazada y siente gran temor ante esta situación, razón por la cual observamos calles cerradas y casas enrejadas para evitar, en lo que sea posible, el accionar hamponil.
No podemos resignarnos a padecer esta situación sin hacer nada. Tampoco se trata de politizar el tema de la lucha contra el hampa, pues nos afecta a todos, tanto del gobierno como de la oposición. Debemos denunciar los casos que acontezcan en nuestras comunidades, aún cuando no tengamos fe en los cuerpos policiales
Nuestra voz debe ser escuchada y para ello no es necesario que salgamos en los periódicos ni vayamos a la radio. Basta conque comentemos el grave problema en la buseta, en la cola, o en el sitio público que nos encontremos. Esto genera presión de la opinión pública e indudablemente obliga a las autoridades a actuar.
Es inconcebible que el 93 por ciento de los crímenes queden sin castigo debido a la incompetencia, desidia y tolerancia de los tribunales y muchos fiscales del Ministerio Público.
¡Nos están matando! Es hora de organizarnos como vecinos y luchar unidos para tratar de salvar la vida de nuestros hijos, nietos, esposas y hasta la de nosotros mismos. Hagamos el esfuerzo y asumamos el compromiso. ¡Unidos es mucho lo que podemos hacer! ¡Adelante vecinos!
Las cifras de muertos durante los 15 años de revolución son abismales. Más de 160 mil muertos son el cruel testimonio de la incapacidad, inoperancia e insensibilidad de este gobierno, que ha sido incapaz de atacar este terrible flagelo con la dureza y rapidez que el caso amerita.
Son decenas de miles las familias que han perdido un familiar en manos del hampa. Son decenas y más decenas de miles los niños huérfanos de padre o madre. Son miles y miles las madres y esposas que lloran la muerte de un ser querido.
Venezuela se está desangrando con estos terribles ataques de los criminales y mayoritariamente, son jóvenes las principales víctimas que a diario engrosan las páginas de los diarios y las estadísticas de las morgues y cementerios.
En Barinas, pululan los atracadores, sicarios, secuestradores, violadores, rateros y ladrones de carros y casas, sin que se sienta la mano dura del gobierno. Las alcabalas móviles son poco efectivas, pues los ladrones las detectan rápidamente y evitan pasar por ellas. También la efectividad se reduce pues los agentes de la ley se dedican más a hablar entre ellos, o chatear por el celular, que a cumplir su misión en la alcabala asignada.
La población vive amenazada y siente gran temor ante esta situación, razón por la cual observamos calles cerradas y casas enrejadas para evitar, en lo que sea posible, el accionar hamponil.
No podemos resignarnos a padecer esta situación sin hacer nada. Tampoco se trata de politizar el tema de la lucha contra el hampa, pues nos afecta a todos, tanto del gobierno como de la oposición. Debemos denunciar los casos que acontezcan en nuestras comunidades, aún cuando no tengamos fe en los cuerpos policiales
Nuestra voz debe ser escuchada y para ello no es necesario que salgamos en los periódicos ni vayamos a la radio. Basta conque comentemos el grave problema en la buseta, en la cola, o en el sitio público que nos encontremos. Esto genera presión de la opinión pública e indudablemente obliga a las autoridades a actuar.
Es inconcebible que el 93 por ciento de los crímenes queden sin castigo debido a la incompetencia, desidia y tolerancia de los tribunales y muchos fiscales del Ministerio Público.
¡Nos están matando! Es hora de organizarnos como vecinos y luchar unidos para tratar de salvar la vida de nuestros hijos, nietos, esposas y hasta la de nosotros mismos. Hagamos el esfuerzo y asumamos el compromiso. ¡Unidos es mucho lo que podemos hacer! ¡Adelante vecinos!
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